Archives for noviembre 2013

Vista prodigiosa.

Foto: Richard Bartz.

Foto: Richard Bartz.

El águila real (Aquila chrysaetos), puede cazar presas que se encuentran a más de tres kilómetros de distancia. Para localizarlas y mantener el contacto visual utiliza su potente vista, que posee una agudeza hasta cuatro veces superior a la del ser humano. Los ojos del águila real están dotados de un teleobjetivo natural.

Estas rapaces tienen un sistema excepcional de enfoque. Y no sólo por la precisión de las lentes: hay una característica especial de la que la mayoría de los demás animales carecemos. Para el enfoque de la retina periférica, el sistema funciona igual: la córnea y el cristalino son las lentes encargadas de hacer converger la imagen en la retina. Pero justo en la parte central (en la fóvea), las rapaces poseen una “lente nueva”. En su caso, la separación entre el vítreo (el gel transparente que rellena el ojo) y la retina tiene cierto poder de refracción. Al resto de animales no nos pasa: la interfase entre vítreo y retina no tienen importancia en la refracción, y la luz lo atraviesa sin modificación. Pero en estas aves, esta separación sí que induce una refracción, magnificando la imagen. Es decir, es como si tuvieran, justo delante de la fóvea, una lupa que agranda la imagen hasta 1,45 veces el tamaño real. Un prodigio de la naturaleza.

Sierra Morena se seca

Cerro Negrillo1Baja

La Seca engloba toda una serie de procesos medioambientales que pueden llevar, con cierta frecuencia, a la muerte del arbolado. Se vinculó desde un principio a ciertas frondosas (encinas, alcornoques y robles en general) pero progresivamente va afectando a otros grupos de especies (pinares, abetales, etc.). Un hecho que debe alarmarnos sobre el futuro del bosque en Sierra Morena y en la Península Ibérica.
Puedes conocer más sobre este fenómeno en el libro “Procesos de decaimiento forestal: La seca”, que está a tu disposición de forma gratuita en el siguiente ENLACE

¡Dos años volando sin parar!

Foto collage: Pau Artigas.

Foto collage: Pau Artigas.

Los vencejos son un grupo de aves especialmente adaptado al vuelo. Se tenían sospechas de que son capaces de estar volando dos años sin parar. Desde que salen del nido por primera vez, hasta que alcanzan la madurez sexual, a los dos años de edad, y tienen su primer nido, las aves no se vuelven a posar.

Un estudio publicado recientemente ha podido constatar científicamente el vuelo realizado por un  grupo de vencejos reales (Tachymarptis melba) durante doscientos días y doscientas noches, sin detenerse ni un momento.

Un grupo de investigación del Instituto Ornitológico de Suiza, acaba de presentar la primera prueba de que el vencejo real, la especie de mayor tamaño de estas aves, realiza una verdadera proeza: es capaz de pasar seis meses en el aire, durante su migración transahariana, sin bajar ni posarse en un solo momento. Los autores del estudio, publicado en Nature Communications, colocaron unos pequeños receptores a seis ejemplares de vencejo real y recapturaron a tres de ellos a su regreso a Europa, tras un periodo de siete meses. Los datos recogidos en los receptores indicaban la posición mediante GPS y valores como la incidencia del sol, la posición respecto al suelo y la actividad de sus alas. Los resultados, explican los científicos, no dejan lugar a dudas: los tres vencejos volaron desde África occidental hasta Europa durante el periodo de no cría y recorrieron una distancia de 2000 km durante alrededor de 200 días sin dejar de volar.

Aunque parezca increíble, estas aves son capaces de beber. alimentarse y dormir en vuelo. Por ahora no se tiene muy claro cual es el mecanismo fisiológico que les permite dormir en vuelo. Parece ser que se elevan a gran altura en grupos y permanecen volando en círculos, emitiendo señales acústicas que permiten la cohesión del grupo. En este estado de vuelo “en piloto automático” reducirían sus constantes vitales, logrando dar un descanso a sus cuerpos. Desde un punto de vista neurocientífico todavía es un misterio cómo son sus periodos de sueño

Un águila esteparia en Sierra Morena

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El águila imperial ibérica (Aquila adalberti) considerada como una de las especies emblemáticas del bosque mediterraneo, en realidad tiene un origen estepario.
Según se ha podido determinar mediante el estudio de restos fósiles de águila imperial oriental (Aquila heliaca) y águila imperial ibérica (Aquila adalberti), la primera de estas especies se expandió desde Asia hacia el oeste europeo. Esta colonización fue paralela a la extensión de la estepas en Europa y Asia, de este a oeste. Esto ocurrió hace algo más de 11.000 años, durante la última glaciación pleistocénica.
Los ejemplares orientales, que colonizaron la península ibérica, dieron lugar a la nueva especie A. adalberti. Se cree que el proceso de especiación lo originó la sedentarización de las poblaciones peninsulares, que dejaron de emigrar debido a la abundancia de una nueva presa: el conejo. Como consecuencia de la pérdida del hábito migratorio y de la abundancia de presas, se piensa que los ejemplares ibéricos fueron adelantando la fecha de inicio de reproducción. Esto supuso un separación reproductiva entre las parejas migrantes, que se emparejaban más tarde, y las sedentarias, lo que ha dado lugar a la formación de dos especies de águilas estrechamente emparentadas.

La conservación del lobo en Andalucía

Lobosecuence

El lobo ibérico (Canis lupus signatus) cuenta en Sierra Morena con una población estimada entre 5 y 7 grupos familiares, según datos oficiales de la Junta de Andalucía. Dos de estos grupos estarían asentados en la zona conocida como Sierra Morena Occidental, que abarca parte de los Parques Naturales de Sierra de Hornachuelos y Sierra Norte de Sevilla. La otra población (5 grupos) se encuentra establecida en Sierra Morena Oriental, ocupando los Parque Naturales de Sierra de Cardeña y Montoro, Sierra de Andújar y Sierra de Despeñaperros. En total se estima que habitan en Sierra Morena unos 49 ejemplares.
Se trata de una población muy discreta, que se alimenta fundamentalmente de ungulados silvestres (ciervos y gamos), y que no genera conflictividad, no habiéndose constatado ataques a animales domésticos.
Es una buena noticia que se mantengan las poblaciones de lobo en Andalucía. Pero resulta preocupante que desde hace más de veinte años se encuentra en estas bajas densidades, lo que nos hace intuir que el grado de consanguinidad de los lobos andaluces debe ser altísimo.
Parece obvio que, para conservar el lobo en Sierra Morena, hace falta reforzar las poblaciones con ejemplares provenientes del norte de la península. Actualmente el lobo en Andalucía se encuentra en peligro crítico de extinción.
La Estrategia para la Conservación y Gestión del Lobo en España, aprobada por la Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza en 2004 y por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente en 2005, establecía criterios orientadores para la conservación del lobo en Sierra Morena. Estas medidas propuestas no se han llevado a la práctica.
Fundamentalmente, establecía la necesidad de lograr una población viable integrada por 100-150 ejemplares (en 10-15 manadas) y alcanzar la futura conexión de las poblaciones andaluzas con las del norte.
Dado que en Sierra Morena no existe conflictividad social en torno al lobo, debido a que dispone de alimento en abundancia y no causa daños al ganado doméstico, debemos retomar la idea de reforzar las poblaciones silvestres con ejemplares del norte. Este es el único camino para conservar el lobo en Sierra Morena y salvarlo de la extinción.

Puedes consultar la Estrategia para la Conservación y Gestión del Lobo en España en el siguiente enlace:

http://lobomarley.org/wp-content/uploads/2013/04/estrategia_para_la_conservacion_y_la_gestion_del_lobo_en_espaa.pdf

Anfibios en la despensa

Foto: Malene Thyssen

Foto: Malene Thyssen

El turón (Mustela putorius) es un pequeño carnívoro, pariente de los visones y las nutrias, entre otros. Tiene una dieta variada compuesta principalmente por pequeños mamíferos y anfibios. En este último caso, ha llegado a especializarse bastante, llegando a tener la capacidad de formar auténticas despensas repletas de anfibios.
Para desarrollar esta estrategia, el turón se aprovecha del particular metabolismo de ranas, sapos y tritones. Los anfibios son capaces de hibernar, reduciendo su consumo metabólico al mínimo, lo que les permite sobrevivir durante meses sin comer ni beber.
En las noches lluviosas son frecuentes las emergencias masivas de anfibios, que salen de su letargo para alimentarse. Esta circunstancia es una gran oportunidad para conseguir alimento para el turón. Pero en estas situaciones, el medio natural le proporciona más alimento del que es capaz de consumir, por lo que el turón ha ideado un mecanismo para guardar y conservar durante meses sus presas. Capturan anfibios y les muerden en la base del cráneo, produciéndoles una parálisis que les impide escapar. Los llevan a su madriguera y, ente la imposibilidad de moverse, entran en letargo, conservándose vivos durante mucho tiempo.
Una estrategia sorprendente de nuestra fascinante naturaleza. Esperamos que os haya gustado.

Parásitas de esperma

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Sí has leido bien. El calandino (Squalius alburnoides) es un pez endémico de la península ibérica. Es una especie híbrida y en sus poblaciones prácticamente no existen los machos. Por este motivo las hembras se ven obligadas a “parasitar” esperma de los machos de otra especie. Utilizan como mecanismo reproductivo la hibridogénesis por el cual las hembras del calandino
producen ovulas en los que se elimina el genoma paterno, de tal forma que estos ovulas son identicos geneticamente a las madres que los producen. Posteriormente estos ovulas se unen con espermatozoides del cacho (S. pyrenaicus) o del bordallo (S. carolitertii), dependiendo de la cuenca de que se trate, formando zigotos de origen híbrido. Los individuos resultantes son por tanto hemiclones ya que la variabilidad genética es aportada en gran medida por el genoma paterno. Son muy pocos los peces hibridogéneticos conocidos pero el que sean casi todos hembras, tengan un origen híbrido (con dos genomas diferentes) y triploides puede ser que reporte una ventaja en ambientes con sequias extremas y por tanto poco predecibles, ya que otros híbridogeneticos son conocidos también de ambientes similares, como el desierto norteamericano.
Se distribuye por las cuencas de los ríos Duero, Tajo, Sado, Guadiana, Odiel y Guadalquivir.